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VIDEOS DE TERROR

Recopilatorio de videos de terror "historia y historia de testigos"

viernes, 21 de noviembre de 2014

El Lago Bodom

Junio de 1960. Lago Bodom, en Finlandia, muy cerca de la capital Helsinki.

Un buen día, cuatro jóvenes (dos chicos de dieciocho años y dos chicas de quince) decidieron ir a pasar una noche al camping que se encontraba alrededor del lago Bodom. Esa noche sería la última para tres de ellos.

Durante la noche el grupo es atacado por un misterioso personage que ataca al grupo entero. Uno de los chicos, Nils Gustafsson, logra escapar, aunque con mucha dificultad, de la tienda de campaña mientras que sus amigos estaban siendo masacrados. Corrió hasta a pedir ayuda pero ya era tarde. Nils contó a la policía que el hombre que les atacó tenía una luz roja en sus ojos.

El asesino del grupo seensaño con ellos y los mató con una violencia salvaje, ya que los cuerpos fueron reencontrados en lo más hondo del lago, cortados en pedazos. La autopsia reveló que sólo una gran espada o una gran hacha habría podido causar tales cortes en tan poco tiempo. Nils Gustafsson mantuvo un mutismo casi abusivo durante más de un año debido al trauma.

Finalmente, Nils contó que era la misma muerte la que había venido para buscarlos. Nadie pudo desmentir o confirmar sus declaraciones ya que estos chicos eran los únicos que estaban presentes en los alrededores en el momento de los hechos. Fue acusado del homicidio de sus amigos pero fue declarado inocente por falta de pruebas.

Actualmente casi no sabemos nada del crimen ni del asesino: ¿Con qué arma actuó el asesino? ¿Quién era? ¿Por qué lo hizo?¿Tenía verdaderamente una luz roja en sus ojos? El mystere sigue sin resolverse...




VIDEOS DE TERROR

Esto es una recopilación de algunos videos de terror encontrados por internet



Feliz aniversario

ACABABAN DE ACOSTARSE Y ESTABAN MUY FELICES.
Como era costumbre, ella se dió la vuelta y dejó que él la abrazara por detrás.
Quedaron así durante unos minutos, exhaustos y sudorosos en la oscuridad. El reloj digital sobre la mesita de luz marcaba las dos y cuarto de la madrugada.
-Feliz primer aniversario, amor.- Le dijo él, al tiempo que sentía que comenzaba a sumergirse en el sueño.
No obtuvo respuesta; pensó que su mujer ya estaba dormida. Quiso besarle el cuello, donde sabía que ella sentía cosquillas, pero no pudo hacerlo: allí no había ningún cuello.
Ella le estaba dando la espalda en la oscuridad, podía sentir la firmeza de sus muslos y la piel lisa de la espalda, pero acababa de besar a su esposa en los labios. Era imposible. Eso quería decir que su mujer tenía la cabeza girada en un ángulo inhumano, mirando directamente hacia él.
Él se incorporó con rapidez y buscó a tientas la lámpara, pero sus dedos no acertaban con la perilla. Al mismo tiempo escuchó que ella a su lado se removía, que emitía una serie de borboteos, como si se estuviera ahogando en un líquido aceitoso. Y luego una risa.
Una risa diabólica, desquiciada, que parecía surgir de las profundidades de un pozo.
-Feliz primer aniversario, amor.- Dijo ella, sólo que no era su voz, era la voz del demonio.
Por fin él encendió la luz, miró, y comenzó a gritar...






domingo, 13 de abril de 2014

Omegle:talk to estrangers

Seguramente todos habréis oído acerca de Omegle: Talk to Strangers. Esa página en donde te conectan aleatoriamente con alguien del mundo y, sin saber nada de él o ella, comienzas una conversación.
El caso es que llevo mucho tiempo en dicha página, encontrándome con lo típico: el que viene y pone “asl” (Age, Sex, Location, la página es en inglés). Como ya estoy harto de contestar a eso, simplemente los trolleo un poco y me desconecto.
Hasta que un día pasó algo distinto. MUY distinto.
Se conectó un Strange y yo ya estaba esperando el asl, cuando coge y pone (la conversación estaba en inglés, pero os la traduzco al español):
Stranger: Hola (3)
Yo pensé, “¿Un 3? ¿Por qué un 3?”, pero el tío o tía no había soltado el infame asl, así que le respondí. Luego la cosa fue más o menos así:
You (éste soy yo): Hola
Stranger: Cómo estás? (3)
You: Por qué pones el (3)?
Stranger: Cómo estás? (2)
You: No vas a responderme?
Stranger: Cómo estás? (1)

Ahí ya entendí que era una cuenta regresiva, así que para seguirle el juego, le contesté. La pregunta no volvió a repetirse, simplemente me preguntó por el clima, con el “(3)” detrás de la pregunta, como siempre.

La conversación fue avanzando y al final parecía algo más normal. Seguía poniendo “(3)” detrás de las preguntas y bajaba a “(2)” si no contestaba a la primera, pero al final no me importó.
Tras un buen rato conversando, le dije que me tenía que ir, y que había sido un placer hablar con él o ella (sí, para un@ que encuentro sin el asl, se agradece).

Su respuesta fue lo que me pareció raro:
Stranger: Que tengas un buen día. Puedes mirar detrás de ti.
Y se desconectó.

Al día siguiente se lo conté a un amigo, al cual le fascinan estas cosas raras, y se puso todo emocionado por querer probar lo que pasaría si se quedaba sin números en la cuenta regresiva. Yo sabía que las probabilidades de volver a ver a esa persona serían muy pocas, pero aun así mi amigo insistió en venir a mi casa e intentarlo.
Una vez frente al ordenador, mi amigo se puso al mando del teclado. Entramos en Omegle y comenzó a ir comprobando a la gente, estilo “si preguntan asl, fuera, si dicen hola y nada más, fuera”.
Pasaron muchos conectarse y desconectarse, y al final comencé a aburrirme, hasta que finalmente, y para mi sorpresa, apareció.
Stranger: Hola (3)
Mi amigo, eufórico, comenzó a hablar con él. No dejaba que el número decayera, por alguna razón lo ponía a prueba, hasta que se cansó, y en una pregunta no respondió.
Stranger: Y qué haces para pasar el rato? (3)
Mi amigo no contestó, esperó pacientemente.
Stranger: Y qué haces para pasar el rato? (2)
Nada. Comenzaba a ponerme nervioso. Yo no había dejado que la cuenta regresiva llegara a cero y había recibido aquel mensaje final. A saber qué recibiría mi amigo.

Stranger: Y qué haces para pasar el rato? (1)

Estuve a punto de escribirle para responderle, pero mi amigo me cogió de las manos y, medio arrastrándome, me dejó sobre la cama, diciendo que me quedase quieto, que sólo era una chorrada de internet y que me estaba afectando demasiado.
Me quedé en el sitio en donde él me dejó, sin saber por qué sentía tanta ansiedad. Aunque estaba en mi cama, aún podía ver perfectamente la conversación. El extraño habló de nuevo, su última frase:

Stranger: …que tengas…un buen…día…No mires…detrás de ti…



Y acto seguido se desconectó. Mi amigo se rió ahí mismo, y me miró. Me puso cara de “¿Y por esta tontería estás asustado?”. Iba a replicarle, cuando algo tocó mi cabeza, algo como una mano fría y grande. No miré hacia atrás, más que nada porque la mano sujetaba firmemente mi cabeza; pero pude ver en la expresión de mi amigo una pista de lo que sucedía.
Mi amigo había volteado hacia atrás para verme, y fuera lo que fuese que estaba viendo, no me dejaba mirarle.
Lo siguiente que sentí fue como si me adormilara, y caí dormido.
Lo siguiente que vi fue el techo blanco de mi habitación en el hospital. Al parecer mi madre nos estuvo llamando tras aquello, y como no respondíamos, fue a vernos y nos encontró a ambos inconscientes… bueno, al menos yo estaba inconsciente.
No quieren decirme qué le ha pasado a mi amigo, simplemente me dicen que no puedo ir a verle. Pero por alguna extraña razón, no me importa.
Como me toca quedarme un par de días por si acaso, le he pedido a mi madre mi portátil. Me la ha traído hoy mismo, y en el hospital hay internet inalámbrico.
Entro en Omegle y me encuentro con un extraño. No sé por qué, hacer esto está muy bien. En realidad, noto que hay algo distinto en mí.
Stranger: Asl?
Sonrío. Mis dedos escriben solos.
You: Hola (3)
Asegúrate de responderme a tiempo…
Que tengas un buen día…




domingo, 2 de marzo de 2014

Sin Luces por la carretera

Manuel regresaba de su pueblo a altas horas de la madrugada, antes de llegar a la autopista debía circular varios kilómetros por carreteras vecinales y comarcales que se encontraban en un estado lamentable. Además de carecer totalmente de iluminación, las curvas y lo irregular del asfaltado hacían que aventurarse en ellas de noche fuera jugarse la vida. Mucho mas cuando llevaba casi un día sin dormir debido a que su “visita al pueblo” se debía al fallecimiento de un tío lejano pero muy querido por la familia.
Luchando contra el sueño y casi por casualidad, en unos de los pocos trazados en los que la carretera permitía que la Luna iluminara la vía, divisó a lo lejos un todo terreno negro que circulaba con las luces apagadas en sentido contrario al suyo. Se consideró afortunado de no haber impactado frontalmente con él y pensando que era algún borracho que olvidó encenderlas le hizo un juego de luces con los faros de larga distancia.
El todo terreno prendió entonces sus luces de máxima intensidad, era un modelo con unas potentes luces instaladas en la parte superior del vehículo como los utilizados en algunos safaris de África. Manuel casi se sale de la carretera al ser deslumbrado por tan potentes “faros”, enfadado empezó a pitar y vociferar toda clase de insultos por la ventanilla. Lo que no esperaba es que el todo terreno haciendo un derrape  típico de películas de acción cambiara el sentido de su marcha comenzando a perseguir al coche de Manuel.
Aterrorizado comenzó a acelerar con la intención de dejar atrás a su perseguidor. Pero este parecía más veloz y diestro al volante y aprovechaba la mayor cilindrada de su vehículo para empujar y golpear el coche del asustado conductor. Hasta que sucedió lo inevitable, Manuel perdió el control de su vehículo en una curva y tras dar dos vueltas de campana acabó estrellándose contra un árbol. Al salir por la ventanilla del coche pensó por un momento que había sido afortunado de sobrevivir al accidente. Pero su alegría pronto se vio interrumpida cuando al levantar la cabeza observó como cuatro individuos bajaron del todo terreno conmartillos en la mano…
Al día siguiente la policía encontró el vehículo a varios metros de la calzada y el cuerpo de Manuel casi irreconocible, machacado a golpes de martillo durante varios minutos. En el informe policial se advirtió que una vez más una de las bandas más peligrosas de la zona había vuelto a matar en uno de los ritos de iniciación a sus nuevos miembros.
Su modus operandi consistía en conducir sin luces por una carretera secundaria hasta que algún incauto trataba de advertirles haciéndoles un juego de luces. De este modo elegían a su víctima a la que obligaban a salir de la carretera o accidentarse para que después el nuevo miembro de la banda le golpeara hasta la muerte.

El Juego del libro rojo

Estabamos los cuatro sentados frente al libro, soltando carcajadas a cada minuto, debido a los nervios que teníamos. Habíamos oído hablar de aquella leyenda la noche anterior, por el simple azar y habíamos decidido ponerla en practica. ¿Conoceis la leyenda? Se trata de un juego muy antiguo, del mismo tipo que la Ouija o el Juego de la Copa, pero un poco mas…”Didactico” por decirlo así. Las reglas son muy simples. Debes conseguir un libro rojo, preferiblemente de pasta dura y que no contenga imagenes; tambien algunas velas de color rojo, para iluminar el ambiente, ya que todas las luces deberán estar apagadas. Solo lo pueden jugar mas de dos personas, porque si no, éste no tendrá efecto. El juego comienza así: Una de las personas, deberá preguntar “Libro Rojo ¿Puedo entrar a tu juego?”. Luego abrirá el libro en una pagina al azar-Aun con los ojos cerrados-Y señalará un punto cualquiera con su dedo indice; en ese momento deberá abrir sus ojos y leer la parte señalada, si recibes una respuesta directa, como “Si” bien por ti, pero lop mas probable es que tengas que interpetar la respuesta. Por ejemplo: “Y le dije, bienvenido seas”. Esa tambien sería una respuesta afirmativa. Porque de eso se trata el juego. Interpretar. Luego de que todos hayan entrado, deberan comenzar a hacer preguntas de cualquier tipo, pero que sean serias. Si hay algun ente, este les contestará por medio del libro, solo se trata de interpretar. Cuando hayan dado por finalizada la sesion, todos deberán preguntar: “Libro Rojo ¿Puedo salir de tu juego?” Hasta que no esten todos fuera del juego, no podrán irse. Despues de haberles explicado las reglas basicas del juego, procedo a contarles lo que nos sucedio. Eramos cuatro: Santiago, Sebastian, Camilo y yo. El primero en preguntar fui yo, tal ve por ser el mas valiente, tal vez por ser el menos afortunado…Quién sabe… El punto es que yo fui el primero en tomar el libro, cerrar mis ojos y decir. -Libro rojo, ¿Puedo entrar a tu juego? Abrí una pagina al azar, coloque mi dedo y leí. La respuesta era algo que carecía completamente de sentido, así que pase el turno a Santiago, que repitio mis acciones. Éste colocó su dedo en un espacio en blanco, así que pasó el turno a Camilo, que tampoco obtuvo respuesta coherente y termino pasandoselo a Sebastian, que tuvo la misma suerte. Así segumos, por varios turnos, sin obtener respuestas coherentes, hasta que finalmente, en el cuarto turno, sucedió algo. Era el turno de Camilo, así que éste dijo-Ya con muy poca paciencia-: -Libro Rojo ¿Puedo entrar a tu juego? La respuesta fue: <> Finalmente uno de nosotros había logrado entrar. Camilo cedió el turno a Sebitas, que tampoco tuvo oportunidad de entrar, así que este me paso el libro.Cerré mis ojos y me concentré lo más que pude. ”Libro Rojo ¿Puedo entrar a tu juego? ”Libro Rojo ¿Puedo entrar a tu juego?” Las palabras resonaron por toda la casa-Mi casa, que se encontraba vacía, aparte de nosotros- La respuesta que obtuve me dejó desconcertado <>. Por supuesto le di una interpretacion afirmativa, me moría de ganas por preguntar algo, pero tendría que esperar mi turno nuevamente. Pasé el libro a Santiago, que no obtuvo respuesta coherente y le entregó el libro a Camilo. Éste meditó un rato y finalmente pregunto: -Libro Rojo, ¿Hay algun espitiru en esta casa? Abrió el libro y puso su dedo sobre una frase que decía: <> Ésta respuesta nos dejó asombrados, pero lo tachamos como cincidencia así que el siguiente en preguntar fue Sebastian, que finalmente obtuvo el permiso para entrar. Estaba tan emocionado, finalmente era mi turno…No sabía lo mucho que me arrepentiría de preguntar aquello: -Libro Rojo, ¿Estaré a salvo ésta noche? Seguí los pasos y leí en voz alta: <<…dos hombres aparecieron y convirtieron sus sueños en pesadillas>> Las velas que habíamos dispuesto sobre la mesa titilaron de forma amenzadora, pero nunca se apagaron. Miré a mis amigos asustado y estos no paraban de reir. -Creo que hoy voy a tener que dormir con mi madre-Dijo Camilo, talvez en serio, talvez en broma. Sentí que una mano tocaba la mia y pegué un brinco. Era Santiago, estaba tan distraído que me había olvidado de psarle el libro. Éste insistio nuevamente en que le dejarán jugar y obtuvo esto como respuesta: <<…¡Vete de aquí! No insistas mas>> En esta ocasion todos nos miramos con cara de asombro, pero seguimos creyendo que sería coincidencia. Había llegado el turno de Camilo, que preguntó: -Libro Rojo, ¿Algo me seguirá hasta mi casa? La respuesta fue: <<…su madre, que tanto le había ayudado, ya no estaba allí>> La atmosfera se puso tensa, un sudor frio recorrió mi rostro y por primera vez, tuve miedo de verdad. -Oye Camilo…¿No crees que eso éste relacionado con tu comentario sobre dormir con tu mad…? -¡Callate!-En su voz se notaba el miedo que comenzaba a apoderarse de todos. -A la mierda, yo me largo-Dijo Sebastian, mientras dirijía miradas a toda la casa, en busca de quien sabe qué -¡NO!-Lo detuve- Tenemos que salir del juego. Luego de reñajarnos un poco, Sebastian tomo el libro y dijo -Libro Rojo, ¿Puedo salir de tu juego? Siguió todos los pasos y leyó. <>. Estaba fuera. El siguiente fui yo. Coloqué mi mano sobre el libro y pregunté: -Libro Rojo, ¿Puedo salir de tu juego? <> Fue la respuesta. Una sonrisa ilumino mi rostro, yo tambien estaba fuera. Debido a su anterior rechazo, de parte del libro, Santiago no quizo seguir intentando. Eso solo dejaba a Camilo, que sujeto el libro con fervor, cerró los ojos y preguntó -Libro Rojo, ¿Puedo salir de tu juego? Marco un punto y leyó <<…por la eternidad>> De nuevo repitió la pregunta, ahora con voz temblorosa, debido al miedo. La respuesta fue <<…desde la oscuridad lo asechaba>> Sebastian y yo no parabamos de reir, no porque fuera graciosa la situacion, sino por el miedo mismo. Camilo continuo haciendo la pregunta por otros 3 turnos en los cuales obtuvo espacio en blanco en dos de ellos y en uno, una oracion sin sentido. No paraba de frotarse las manos y la ansiedad parecía dominarlo. Entonces, obtuvo una respuesta extraña: <> Las velas se apagaron de repente, y todos nos levantamos a la vez, corrimos hacia la puerta y salimos de la casa. Camilo no paró afuera, continuo con su carrera, hasta perderse en la esquina. Le pedí a Sebastian y a Santiago que le siguieran, mientras yo esperaba a que mi madre llegara, para poder entrar a mi casa. Han pasado ya varias horas desde eso. Finalmente mi madre llegó y pude entrar. No se me ocurrio nada mas que escribir nuestra horrible experiencia. Santiago acaba de llamar, parece ser que no lograron alcanzarlo. Maldicion, estoy preocupado. No contestan en su casa y el movil lo tiene apagado. Por si fuera poco, tengo miedo de ir a dormir, esa frase no deja de rondarme la mente… “Dos hombres aparecieron y convirtieron sus sueños en pesadillas” 

sábado, 9 de marzo de 2013

Al despertar

Te despiertas de un sueño sin sueños, debido a un fuerte ruido que escuchas en el pasillo. Tus ojos se abren rápidamente y se fijan de manera instantánea en la puerta. ¿Qué fue lo que hizo ese ruido? Respirando fuertemente, y con el miedo que empieza a llenar tu mente, te das cuenta con un escalofrío que pateaste tu cobertor en tu sueño. Rápidamente lo agarras, te lo colocas a tu alrededor y de manera inconsciente lo enredas alrededor tuyo fuertemente mientras te acurrucas, dejando ninguna parte expuesta. Te conviertes en una bola cálida y segura: dejando solamente un pequeño espacio entre el colchón y tu cobertor para que puedas ver. Las almohadas se convierten en escudos entre tu cabeza y la pared. Momentáneamente te acuerdas de tu niñez, escondiéndote del “Coco” u “Hombre de la bolsa” imaginarios. Pero esto se siente más palpable, más… peligroso. Escuchas otro golpe. Esta vez, parece más fuerte, más profundo, viniendo desde afuera. Tratando de mantener la calma, piensas en todas las cosas que pudieran ser: Las tuberías en la pared, las cuales han sonado desde hace semanas, con un incremento de frecuencia y urgencia (Nunca habían sonado así de profundo o fuerte). La Persiana en el baño, la cual se este azotando por alguna ventana abierta (A pesar de que revisas las puertas y ventanas todas las noches). Quizá es que tus padres llegaron tarde y borrachos (Aunque se supondría que no regresarían del viaje hasta la otra semana). Tu gato, paseando por la casa en la noche (… Lo dejaste fuera por la tarde). A pesar de todas tus apresuradas suposiciones, empiezas a sentir como el miedo se convierte en pánico y colocas el cobertor más pegado hacia ti, reduciendo tu campo de visión a una pequeñez. Escuchas otro golpe. El más fuerte hasta ahora, a solo centímetros de tu puerta. Tu cerebro revuelto empieza a conjurar imágenes sacadas de las pesadillas de tu niñez – Psicópatas enmascarados, criaturas sin forma: Criaturas de hueso y tendones, arrastrándose por el piso, abriendo con sus retorcidos miembros la perilla de tu puerta, para después barrenar tu cuerpo con horribles garras a tu indefenso cuerpo. Entonces escuchas otro más. Tu respiración es difícil y profunda. Bocanadas de aire en tu repentino cuello seco, tus pulmones se cierran, y sientes calambres en tu estómago. Tus ojos están totalmente abiertos y fijos. Tu cobija sigue totalmente pegada a tu alrededor, con solo pulgadas de algodón entre ti y sea lo que sea que esta a punto de entrar. De repente, en un momento de iluminación, recuerdas cual es la fuente del sonido: El librero viejo, que se esta deshaciendo que esta en el pasillo. Una de las patas debió vencerse, y la inclinación esta tirando los libros uno por uno en el piso. Mientras escuchas con cuidado, escuchas el calmado hojeado de las páginas mientras otro libro cae al suelo. Deberá haber otro azotón y… Si. Desciende una vez más el silencio, y con el una gran calma. Mientras caes nuevamente en el sueño, miras alrededor de tu cuarto, todavía en tu pequeño refugio, viendo las figuras vagas que se definen mientras tu visión mejora. Tu escritorio, tu silla y televisión emergen de la oscuridad, imponiendo un realidad buena y cuerda desde el vacío de la noche. Entonces, justo antes de que cierres tus ojos, ves algo que hace que sientas un horrible vacio desde lo más profundo de tu estómago. En el piso, tirado, está tu cobertor.